Casi todo negocio termina vendiendo a dos o tres precios distintos: el del público, el del que lleva volumen y el del revendedor. Sin listas, esa diferencia se maneja con descuentos a criterio, y el margen se vuelve impredecible.
Las tres listas
| Lista | Para quién |
|---|---|
| Menudeo | El público en general, la venta de mostrador. |
| Medio mayoreo | Quien lleva volumen sin ser revendedor. |
| Mayoreo | Revendedores y clientes de volumen. |
Los tres precios viven en la ficha del producto, así que cada artículo puede tener su propia estructura de descuento por volumen.
La lista por omisión
La configuración define con qué lista arranca la caja. En una tienda de mostrador es menudeo; en un negocio que vende sobre todo a revendedores, tiene sentido que sea otra.
Listas contra descuento
Son dos herramientas distintas y conviene no mezclarlas. La lista es una política: este tipo de cliente compra a este precio. El descuento es una excepción. Cuando el descuento hace el trabajo de la lista, nadie puede analizar el margen real por tipo de cliente.
Además, la ficha del cliente admite su propio porcentaje de descuento, que es la forma correcta de manejar una condición permanente de un cliente en particular.