La pantalla de acceso pide clave de usuario y contraseña. Es la parte más corta del manual y también la que más se descuida: en muchos negocios todos entran con la misma cuenta «del sistema», y ese solo hábito inutiliza media docena de reportes.
Qué se pierde con una cuenta compartida
- Quién capturó cada venta, cada compra y cada movimiento de inventario.
- Quién canceló un documento y cuándo.
- Quién aplicó un descuento y de cuánto, si el usuario tiene tope configurado.
- De quién es el corte de caja que salió con diferencia.
- Quién autorizó y quién ejecutó un retiro de efectivo.
Ninguno de esos datos se puede reconstruir después. O se capturó con el usuario correcto en el momento, o no existe.
La sucursal activa
Al entrar, el sistema opera contra una sucursal. Todo lo que se capture —ventas, movimientos, cortes— queda registrado en esa sucursal, y las existencias que se ven son las de esa sucursal, no las del negocio completo.
Permisos
Lo que cada usuario ve y puede hacer depende de sus permisos, que se configuran por separado. Un cajero típico entra directo a la caja y no ve configuración; un administrador ve todo. Esto se detalla en la sección de configuración.